Lleva más o menos un año como compañón (acabo de descubrir que puedo decir eso en vez de “trapero”) es originario de Agadir, Marruecos. Cursó todos sus estudios en Alemania y al salir de la carrera se dedicó al turismo.
En general tuvo una buena vida, digo, tener éxito en el turismo implica poseer una biblioteca alejandrina de historias. Entiéndase que no hablaré de ninguna de sus historias porque su libro está en la imprenta.
Cómo llegó a Emmaüs, pues un día le avisaron que su hermano se había suicidado y tomó el primer vuelo a Paris. Yo infiero que fue tanto el impacto que se quedó en blanco, no supo qué hacer y de dejó llevar por la infausta vida. También cargaba con su pasado reciente, pleito con la esposa, historial de pérdidas en las apuestas, pocas propiedades a su nombre…en realidad podría dejar en cualquier momento la comunidad y regresar a Marruecos o a Alemania (me imagino que no es necesario decir que tiene la ciudadanía) pero hubo algo que “lo cautivo”. Ash, es mi manera poética de decir que una parte retorcida de su cerebro le dijo “hay que tocar fondo para encontrarle sentido a la vida”.
Antes de llegar a la casa del Abbe Pierre ya había pasado por otras asociaciones, aparentemente la atmósfera de Emmaüs es diferente… En la vida diaria casi no se relaciona con otros compañones, es decir no ha entablado amistad con alguno de ellos. Qué soledad. En algún momento comenzamos a platicar mucho a causa de su libro, como dijo un día mi maestra Frances Gretswski (alguien recuerda como se escribía su apellido?) “algún día necesitaran que alguien los lea” y me tocó ser lectora. Al principio no sabía cómo darle mi opinión, digo su pasado aparentemente “normal” no borra el hecho que ha estado durante un año semiconfinado a una comunidad de SDF (sin domicio francés) haciendo actividades “menores” para recibir a cambio un techo, comida y una suma cuasisimbólica de ayuda económica (que gasta en cigarros), total que di una opinión muy general y nada comprometedora.
Tiene una fijación por hablar sobre lo que él piensa que piensa el resto de los compañones sobre las mujeres. La mitad de sus conversaciones eran (en la segunda parte descubrirán porque “ya no son”) “te has fijado que fulanito hace como que se agacha cada vez que pasa una mujer? Bueno pues él tiene un trauma con el trasero; este perengano siempre quiere hablar con las mujeres que vienen y por eso siempre las elogia para que ellas se sientan en las nubes y bajo esas circunstancias las mujeres así como que mueven el cuerpo inconscientemente y eso hace que la mente del enfermo este comience a fantasear; el peor es zutano porque siempre dice: si yo fuera más joven sería mi novia, esposa, etc”. Yo veo medianamente normal que en un lugar lleno de hombres cuando entra una mujer sea “vista”, pero como una no los conoce no se da cuenta “de sus pensamientos libidinosos”, en fin observar a los otros se ha de haber convertido en el pasatiempo de Abdel.
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