lunes 16 de noviembre de 2009

Abdel 3, el problema lingüístico

Si más no recuerdo, me quedé en que Abdel me había mandado un mensajito para invitarme a una fiesta a la cual no fui.

Total que días después me lo topo en la comunidad, aparentemente en las mañanas trataba de evitarme, y platicamos un rato. Me contó que me estaba invitando a un evento del Embajador de Marruecos. Qué estaba el plácidamente por Paris caminando cuando se topo al Secretario de Turismo, se saludaron y éste último pensó que andaba en el mismo biz pero acá en las Francias... y qué creen... ahí andaba su ex esposa y su hija, a quienes no había visto en años.

No sé cómo se manejen esos eventos pero el señor hasta pasó la noche en un hotel 5 estrellas con diversas amenidades incluidas. Qué bueno, ojalá haya recordado sus viejos "buenos" tiempos y haya tenido inspiración para "salir adelante".

Bueno después de eso "dejamos unas semanas de platicar", no entiendo cómo alguien puede molestarse por algo así, no tengo nada que andar haciendo con un señor que podría ser mi padre en recepciones de embajadores. Ni aunque hubiera estado el mismisimo sultán de Brunei (¿cuenta?). Total que de nuevo me sale con que vayamos a tomar un café, me cuenta de su vida, me enseña algunos escritos, y andaba entusiasmado porque ya quería comenzar su segundo libro.
Me envia unas historias al Facebook, las cuales cómo que ignoré y le contesté que ese tipo de literatura no era de mi gusto. Claro, le contesté en francés.

Pues me dejó de hablar, yo tranquila, ya no tenía que romperme la cabeza para rechazar invitaciones. Claro, yo seguía la estricta etiqueta de los buenos días y después de terminar mi trabajo en la ofna iba a darle una mano, aunque fuera totalmente ignarada por él. Finalmente, no aguantó más y rompió el silencio... al parecer mi respuesta era en síntesis algo así como: sin comentarios. Al parecer en Francia, eso equivale a decir "no me importa" más que tomar una posición neutral para "no meterse en problemas" ....

Habiendo discutido sobre el malentendido regresamos a nuestra amistad... ya se imaginarán que de nuevo iniciamos nuestras tertulias. En realidad, solo existió una más.

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