Pues ninguno resultó indígena. Pero yo resulté medianamente ofendida por ser de Monterrey, yo pensé que solo el resto del país nos hacía caras pero ahora resulta que también el resto de Latinoamérica (estoy generalizando, pero es para que se pongan en el mismo sentimiento que yo).
Total que me presentan a uno de ellos hablamos un poco, y luego me dice: ¿de qué parte de México? porque no te oyes como los mexicanos que conozco.
Yo: de Monterrey
Él: ah, pues la esposa del primo del amigo del primo del tipo que atropelló el perro del vecino es de Monterrey, es una pianista concertista que se la pasa hablando de su ciudad. (En ese preciso instante extrañé Monterrey por segunda vez… yo agregaría [aunque sé que varios me van a matar] … porque es lo máximo). Bueno, pues nos vemos en la mesa porque me invitaron a comer, hasta luego.
Llega la hora de la comida, me siento lejos de ellos, porque la verdad quería terminar de comer para checar mi mail, pero regrese rápido para hacerles compañía y platicar de mi experiencia en Emmaus (el hábito de anfitriona no se quita :P). Llegó y el señorcito este me presenta a los demás (otro señor y dos chicas) pues ella es Olivia y es mexicana, hola, hola, bla, bla, bla… ah, pero no le han preguntado de qué ciudad, es de una ciudad de donde son muy especiales en México (quería voltear con ojos de demonio y preguntar: especiales en qué sentido, pero estoy en la casa del Abbe Pierre y tengo que amar a todos los seres del universo). Dice una de las chicas, después de poner cara de extrañeza: ah sí, y de dónde eres. Le respondo, ella dice: ah, y le cambia el semblante. Si alguna vez traté de imaginarme a algún personaje cada vez que leía está frase... pues ya no tengo que hacerlo, ya lo vi… “Entonces, después de haber escuchado esa palabra su semblante cambió”.
Inhalé, exhalé y les invité un café. “Tenía que atraer al enemigo a mi zona de confort”. Hablamos sobre lo típico, discriminación, migración, adaptación (preferiría estar de regreso de Dubai y decir: hablamos sobre lo típico, Prada, Eli Saab, D&G). Y una de ellas había estudiado literatura española, entonces … me sentí cómoda de nuevo, pero después de escucharla tratar de abordar temas políticos y económicos cuando se desconocen los términos me pareció muy…desalentador y terminé mordiéndome la lengua para no bostezarle en la cara, yo sé que no soy experta en esos temas pero ella no tenía ninguna noción.
Lo mejor para el último. Los dos señores que vinieron estuvieron aquí como companions. Uno vino hace 50 años huyendo de Chile porque lo iban a decapitar (no supe porque, las señoritas me bombardearon con preguntas y los señores se fueron a otro lado) entonces aprendió “el oficio de compagnon” y cuando resolvió su situación en el país regresó y fundó Emmaus.
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